«Out of the Cauldron»: una obra impresa en 3D podría ayudar a salvar el arte moderno

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Muchas obras de arte contemporáneo se encuentran en peligro por los procesos extremadamente rápidos de degradación que sufren. NANORESTART —un proyecto dedicado a crear nanomateriales con los que proteger y restaurar este patrimonio cultural— ha creado una obra de arte impresa en 3D sobre la que ensayar métodos de restauración.

La escultura impresa en 3D la diseñó el artista e ingeniero Tom Lomax, un escultor y pintor británico especializado en esculturas a color impresas en 3D. Su inspiración la obtuvo de la estética de las obras de arte de principios del siglo XX. Su construcción se realizó mediante procesos de impresión 3D de última generación y el archivo correspondiente puede descargarse gratuitamente.

«Como artista no tenía muchos conocimientos sobre los problemas de conservación a los que se enfrenta el arte contemporáneo; prefería dejar estos temas a los restauradores y dedicarme al proceso creativo. Pero al trabajar en este proyecto con el University College de Londres (UCL) empecé a darme cuenta de que los propios artistas debemos implicarnos al máximo», explicó Lomax.

La estructura se ha imprimido empleando las tecnologías de prototipado rápido más comunes, las cuales cobran cada vez más popularidad entre diseñadores y artistas. Además se utilizará como herramienta fundamental para el proyecto con la que estudiar la degradación de estas estructuras e idear técnicas que las conserven en mejor estado.

En palabras de Caroline Coon, investigadora del Instituto de Patrimonio Sostenible del UCL: «El arte atraviesa un proceso de transformación gracias a la rápida evolución de la tecnología y por tanto resulta fundamental anticiparse a los problemas de conservación a fin de preservar las mejores obras de arte contemporáneas para las generaciones futuras. Este proyecto de investigación resultará positivo para artistas y académicos, pero en última instancia es la sociedad la mayor beneficiada de la conservación de las obras gracias al arte y la ciencia».

El equipo de NANORESTART sometió las piezas de arte a un proceso de envejecimiento acelerado y descubrió que muchas tecnologías de impresión 3D emplean materiales que se degradan con especial rapidez. Esto es especialmente notable en el caso de los polímeros, los cuales hasta hace poco no habían cobrado estatus de patrimonio cultural y, en consecuencia, apenas existía experiencia sobre su conservación.

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Conservar o no: un dilema complejo para los artistas

Los experimentos formaron parte de una investigación del UCL titulada «Preserving Rapid Prototypes: A Review» y publicada a finales de noviembre en Heritage Science. En este artículo, Caroline Coon y su equipo realizaron una evaluación crítica de las tecnologías más comunes empleadas para contrarrestar la degradación de los materiales, y advirtieron de que «para conservar las obras de arte realizadas por prototipado rápido es necesario conocer el proceso de creación, las distintas tecnologías empleadas, los materiales utilizados y sus propiedades químicas y mecánicas».

Además de los aspectos técnicos, en el artículo tiene cabida la opinión de los artistas, en concreto la relacionada con la importancia del artefacto original y el debate sobre lo adecuado o no de evitar el proceso de degradación de las obras de arte. Si bien la conservación digital de estas obras de arte evitaría su degradación y permitiría imprimirlas siempre que se desease, algunos artistas argumentan que el artefacto original es el que posee el valor artístico dado que está ligado a un momento y lugar concretos. Hay incluso artistas que aceptan la degradación natural de su obra y la consideran parte de su encanto.

NANORESTART tiene todavía dos años de trabajo por delante y sin duda ofrecerá resultados, recursos y reflexiones de gran valor para conservadores y artistas. Los nanomateriales que se proponen desarrollar situarán a la UE a la vanguardia del mercado de la conservación, cuyo valor se calcula en 5 000 millones de euros anuales.

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