Kikai Labs lanza la nueva M11: su impresora 3D con detección de filamento

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A diferencia de otras empresas que entraron en el campo de la impresión 3D de escritorio por el lado de la manufactura, Kikai Labs tiene su sede en Buenos Aires donde comenzó como una compañía de software. Marcelo Ruiz Camauer, fundador de la compañía, dirigió con éxito una compañía de software con su hermano cuando se dispuso a aplicar esta base de conocimientos para la revolución de la fabricación. Ahora esta revolución está llegando a un nuevo hito con el lanzamiento de la nueva impresora 3D M11 con una carcasa completamente metálica.

kikai labs

Kikai labs no estaba inicialmente en mi lista de empresas a visitar, pero cuando Marcelo se puso en contacto conmigo, los busqué y me enteré de que estaban situados a unos 300 metros de mi departamento en Palermo “SOHO”, una zona elegante y divertida que – por cierto – es muy similar a las SOHO en Londres y Nueva York. Las calles están llenas de tiendas, creatividad y estudios de diseño. Una diferencia, sin embargo, es que aquí está soleado la mayor parte del año.

Tenía que ir a ver en qué andaban, y -como suele suceder- no me decepcioné. El estudio/fábrica Kikai Labs ocupa dos plantas de un edificio que han remodelado y renovado completamente. La planta baja es, casi en su totalidad, un lugar para la verificación de las máquinas, pero también hay una sala de exposición y oficinas administrativas. Las tareas de investigación, desarrollo y montaje se llevan a cabo principalmente en el piso de arriba.

kikai labs modelos

Que Kikai viene del palo del software queda claro de solo mirar las primeras máquinas producidas por la empresa. A pesar de que se considera que son sistemas altamente cualitativos, los primeros sistemas T-14o que el equipo de Kikai producía no eran exactamente bellezas a la vista. El nuevo modelo M11, que está siendo anunciado y lanzado ahora, es una historia totalmente diferente.

kikai labs oficina

Kikai contrató a un diseñador de productos específicamente para desarrollar la forma de la caja metálica exterior, que envuelve suavemente el cuerpo de la máquina. El resto está cubierto y protegido por cubiertas de plástico transparentes cortadas con láser. Tiene una cama calefaccionada grande, con mucho espacio para trabajar. Una de las mejores partes, sin embargo, es el firmware, que fue desarrollado por ellos y se puede acceder a través de una pantalla táctil a todo color, con una interfaz intuitiva y varias funcionalidades embebidas.

kikai labs software

Una de las características más originales de esta máquina es en realidad una combinación de software y hardware: un pequeño dispositivo impreso en 3D en la parte posterior es capaz de detectar cuando el filamento se agota. El cerebro de la máquina entonces la detiene para que pueda volver a empezar de donde se interrumpió una vez cargado el nuevo filamento. Parece una característica muy básica, pero yo personalmente no sé de muchas otras impresoras 3D que pueden hacer esto.

kikai labs filamentos

Kikai utiliza sus capacidades en software para otros proyectos de este tipo. Uno de los más ambiciosos que Marcelo y su equipo desarrollaron es un dispositivo que los colorea los objetos, por medio del uso de diferentes marcadores, a medida que se imprimen en 3D. El prototipo (que habíamos cubierto en 3DPI hace algún tiempo) se encuentra todavía en un nivel bastante inicial, pero la idea de trazar colores en 3D es funcional y sólo necesita un ajuste fino. Por desgracia, eso requiere tiempo y Kikai ya tiene sus manos llenas. Por ejemplo, está colaborando con INTI, Instituto Nacional de Tecnología Industrial de Argentina, para crear un paquete de productos divertidos de código abierto, imprimibles en 3D, para su uso en las escuelas para enseñar acerca de la impresión en 3D (como este auto a continuación, que me mostraron durante mi visita al INTI).

kikai labs kit educativo

“En Argentina hay un buen número de empresas, a pesar de que la industria manufacturera es pequeña. Eso significa que hay una gran cantidad de innovación que debe ser alimentada a través de la educación”, dice Marcelo. “Las universidades, junto con estudios de diseño y pequeñas fábricas, son nuestros principales clientes. Hasta ahora, hemos vendido cerca de 300 impresoras 3D. Una cierta cantidad fueron adquiridas por el gobierno para proyectos educativos. Ahora esta operación debería ser ampliada y sería muy importante para las pequeñas empresas locales como la nuestra”.

kikai labs oficina2

Sostener un negocio de fabricación de impresoras 3D no es fácil y ampliarlo es aún más difícil. Kikai está tratando de hacer ambas, a pesar de que Marcelo admite que sería difícil -si no imposible- hacer frente a pedidos de varios cientos de máquinas usando solamente sus instalaciones actuales. Del mismo modo, sería insostenible pasar a una instalación más grande antes de recibir tales pedidos.

Mientras tanto, la compañía continúa alimentando la industria de la fabricación a medida con proyectos comerciales salidos de mentes creativas jóvenes. Kikai trabaja con grandes instituciones, pero también con estudios médicos y de diseño locales. Ellos imprimen en 3D todo tipo de objetos, desde tomografías DICOM hasta “maniquíes de perros” en tamaño real para las tiendas de animales. El único límite real de la impresión 3D se encuentra todavía en la mente de sus usuarios y la educación es la mejor -si no la única manera- para hacer frente a ese obstáculo.

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